Protege tu piel del frio

by Alix Milena Ortega

Durante el invierno debemos hidratar adecuadamente todo el cuerpo, especialmente la cara y las manos, por ser las partes más expuestas a las bajas temperaturas. No olvidar el cuidado de los labios, muy afectados por el frío. Para ello, se recomienda usar ungüentos labiales con protección solar y evitar humedecerlos con la saliva cuando estén secos, porque, aunque inicialmente aporta una sensación de alivio, después produce una irritación y sequedad aún mayor.

No abusar de los baños de agua caliente. Aunque son agradables, no conviene abusar porque perjudican la epidermis y son malos para la circulación. Además, se recomienda que al terminar la duchase debe poner un chorro de agua fría, sobre todo en las piernas.

Usar un jabón apropiado para cada tipo de piel. Debe ser suave, neutro y no agresivo. Los mejores jabones son los de avena, glicerina y preferiblemente orgánicos, es decir, sin alto contenido de químicos En niños es importante usar jabones apropiados y posteriormente hidratar la piel abundantemente, ya que el exceso de hidratación nunca es malo, lo que puede ser perjudicial es no usar la crema adecuada para cada tipo de piel.

Tener cuidado especial con los cambios bruscos de temperatura al entrar y salir de lugares con calefacción, ya que el paso de frío a calor o viceversa es negativo para la piel, sobre todo para las pieles sensibles.

Evitar ropa o calzado no transpirable o irritante.

Los pacientes con piel seca, sensible o con enfermedades cutáneas que empeoran en invierno deben aumentar la humedad ambiental de la vivienda o lugar de trabajo. Esto puede lograrse con humidificadores o simplemente colocando toallas húmedas en calefacciones o fuentes de calor. Este tipo de medidas puede aliviar también otro tipo de enfermedades como el asma y/o la sequedad de mucosas

Prestar especial atención a la piel de los niños y personas mayores. La aparición de placas secas, fisuras y escamas es habitual en estos grupos de población porque son más sensibles a los cambios del invierno

Y finalmente, ante cualquier duda o problema cutáneo, lo mejor será siempre acudir a un experto en cuidados de la piel